lunes, 16 de julio de 2012

Carta a lo que no fue

Transcribo una carta que terminé de escribir el 28 de febrero del 2012:

"No sé qué decisión prevalecerá. No sé qué será de mí y de aquella a la que amo. No sé si la primer parte de mi descendencia será o no será. En últimas, es obvio que no sé cosa alguna.

Si hubiera de nacer un ser humano fruto de la irresponsabilidad, creo que debería saber sobre aquél que lo está invitando a este mundo: soy un hombre con muchos miedos, muchas inseguridades, muy poca capacidad de ver las cosas con simpleza, con mucha preocupación por el qué dirá mi familia, mis amistades y todo aquél que logra conocerme. Si se hace una lectura entrelíneas de lo que acabo de de escribir, se puede ver que no soy mayor cosa o bueno, tengo demasiadas falencias y con esas debilidades te podría estar recibiendo, y no sé si eso te favorezca. Reconozco que mi madre me ha transmitido mucho de esto, sé que mi padre me ha dejado muchos vacíos y yo que me formé para que otros superen lo que sus padres impregnaron en su ser, no he podido triunfar en lo tocante a mí. Obviamente tengo cosas buenas, pero no sé hoy si eso no es más que una fachada.

Te antecede entonces una parte un tanto irregular, de la otra parte, se me ha pedido que no hable y esto, aunque se me dificulta hacerlo, es una petición que se me re-planteó en un momento donde 2 posturas no encontraban punto de conciliación.

A estas alturas de esta carta que no sé si llegaras a leer, te debo confesar que exploré la idea de un aborto (creo que ya sabrás qué es eso para cuando leas estas líneas). Cuando me enteré de tu temprana presencia, se me derrumbaron muchos planes personales y otros en los que construía un futuro más seguro con mi pareja (tu madre). Pensaba en ella y en cómo se le iba a dificultar su vida académica, personal y, a largo plazo, profesionalmente. No me sentía que andará en mi mejor momento de vida, ni que ella lo estuviera también. No soy de los que toman la moral religiosa como un punto central en las decisiones de la vida, por ende jamás he pensado en el aborto como un pecado; ese soy yo, tu madre sí lo ve así. Traté de hacerle ver las cosas a tu madre como yo las estaba viendo, pero ella no logró verlo así; presa de la rabia me insultó e incluso lo contempló por instantes, dejando como sentencia que al abortar no seguiría conmigo en una relación. Creo que el verme sin ella me acobardó, pero curiosamente, si llegases a nacer, me hizo tomar el valor de asumir tu vida como una responsabilidad que dura toda la vida. Con lo anterior queda un tanto claro qué sería de mi vida si no naces. 

Esta carta la inicié 2 días después de enterarme de un posible embarazo. Creo que lo estaré terminando a un día de saber si tal gestación está en marcha o por lo menos, hasta el siguiente punto aparte, estoy a 19 horas de saberlo y me siento aún con miedo. Hasta hoy, mi papá, no sabe de ti. Dentro de tres días, la que sería tu tía paterna se gradúa de su carrera universitaria, pero siento que yo no le permitiré que sea del todo feliz, porque ella lamenta mucho la irresponsabilidad de tus padres, pero más que todo, no esperaba de mí una suerte de ceguera, pues no logré ver las consecuencias que acarreaba el corporeizar mi amor con tu madre sin precaución alguna. Lo que sucede con mi mamá es un manojo de de sentimientos encontrados frente a los cuales me quedo corto como para explicarlos; puede ser que algún día le preguntes, como puede que esa conversación nunca se dé. Mis amistades me han dado una especie de apoyo que sino a ratos forzado, pues ellos al igual que mi hermana no creían de mí tal irresponsabilidad. En todo caso, tu posible llegada está rodeada, por mi lado, de mucha ambivalencia.

Me invade la sinceridad, me abruman mis temores, me ensordece el silencio de un apoyo que aún no oigo y me inquieta lo que aún falta por vivir y construir entre la que por hoy te lleva consigo y yo. Lo escribo hoy, lo sostengo hoy y todo esto se piensa hoy. Mañana o en 7, 8, o 9 meses puede que otra sea la tonada. Lo que te espera es un mundo que no anda bien, un planeta maltratado y una sociedad corrompida por un objeto que a todos o a la gran mayoría enloquece: el dinero. Yo quisiera tener una mejor relación posesiva con ese objeto y hoy no la tengo, pero créeme que ante tu noticia me he movilizado para mejorar eso, porque al respetar la incapacidad de tu madre para abortarte, se me delegó una función y una tarea que excede mis proyectos personales y tu pasaste a ser el objetivo principal. Quisiera que para cuando leas esta carta, si la lees, mires hacia atrás y te des cuenta si algo te ha faltado a nivel material; no pienses en lujos, piensa en lo básico. Yo sé que de mi parte amor jamás te faltará, pero a duras penas se logra vivir en este mundo que me rodea sólo con amor y es por eso que te pido eses ejercicio retrospectivo.

Si he de suscitar rabia en ti por hacerte saber que en un momento quise que no fueses, lo entenderé, pero en esa misma medida espero que tu me entiendas. Tenía 27 años, 9 meses y 14 días cuando te escribía esto. Creo que aún estaba joven y podía verme sin ti durante unos cuantos años más. Me dirás que tu madre estaba más joven que yo y algo como esto no ha sido comunicado por ella; yo te aceptaré ese argumento pero te diré que ella no piensa como yo, no analiza hoy las cosas como yo lo hago y como esperaba que una futura psicóloga lo hiciera, y como te dije antes, hubo un factor moral que influyó en ella para que tomase la posición que tomó. Lo que quiero dejar claro es que te quiero ser honesto, te informo esta historia para que tal vez conectes asuntos que no captabas y para que te des una idea más fiel del padre que te esperó en un momento. Soy humano y por ende soy imperfecto, pero si lees esta carta, espero que puedas decir con total veracidad que tienes un padre que te ha amado como nadie y que ha querido siempre que seas tú, alguien original y completamente tranquilo.

Por lo que pueda haber sucedido: perdón (si es malo).

Por lo que me hayas brindado: gracias.

Por lo que desees emprender: adelante.

Por lo que te haya aportado: de nada.

Y por lo que soy: ______________.

Mauricio Tobar Cadavid
28-02-2012
Medellín, Colombia (en mi consultorio del trabajo actual que es por el Estadio)"

Esta carta la dejo libre de alguna frase citada.