martes, 26 de abril de 2011

Acariciarte

Te acaricio y siento cuánto has crecido. Te sobo y me doy cuenta sin problema alguno que siempre has sido parte de mí, así a veces te alejara de mí. Te veo y veo parte mía parcialmente recubierta por tu presencia que al pasar de los días se engrandece más y más. Hay momentos en los que me fastidias, hay otros en los que honestamente ni te siento. Haces de mí una persona aparentemente más madura, pero yo sé que no eres necesariamente un correlato de mi existencia en este globo terráqueo. 

Es cierto que hay quienes al verme contigo dicen que parezco otra persona; ha de ser cierto y no discuto con ellos esa posibilidad. Hay quienes opinan que no me favoreces en especial cuando se trata de encontrar un empleo, pues haces de mí una persona a la que no se puede tomar seriamente, aunque hay quienes dicen que favoreces a otros cuando estás con ellos y les das un aura de intelectualidad. El caso es que según una cierta mayoría (no todos opinan sobre nuestra unión), no debiese contar contigo en mi vida. 

En estos momentos de mi vida, en estos precisos momentos, poco importa la manera en que puedas intervenir en mi vida, lo único que sé es que me da mucha pereza afeitarme.

"Resulta imposible atravesar una muchedumbre con la llama de la verdad sin quemarle a alguien la barba."
Georg Christoph Lichtenberg

lunes, 25 de abril de 2011

No me mojé, aunque eso quise

Acaba de pasar una semana santa que cualquier religioso podría interpretar como una en la que todos los pecados del país se limpiaron por tan abundantes lluvias. A ese hipotético personaje le digo lo siguiente: las lluvias no son idóneas para limpiar cosa alguna, mucho menos para expiar la corrupción, violencia u otros actos lastimosamente humanos (no humanistas) que tanto agobian al país del "sagrado corazón". Pero no deseo realizar un escrito en el que arremeta contra los fanáticos religiosos, porque los hay, ni tampoco gastaré mi cortada inspiración en palabras que puedan evidenciar mi disgusto con el estado de las cosas a nivel socio-político en nuestra nación. De lo que deseo ocuparme es de algo que tal vez toque a cualquiera de los osados lectores que aposentan su vista sobre este blog, de un asunto que me atraviesa y que se manifestó mucho durante esta semana que acaba de pasar. No puedo nombrar sobre aquello que deseo discurrir, pues no le encuentro nombre y acaso pudiese invitar a alguien a que bautizase este sentimiento, síntoma, enfermedad, etc., del que me dispongo a escribir.

Estando en la finca que ya en otras entradas he mencionado y viendo cómo todos los días caía sin cesar el vapor de agua condensado que se precipitaba desde las nubes, me invadió una sensación que nunca antes había sentido. Para empezar, mi sueño andaba alterado (aún lo está) y sólo logré conciliar éste cuando los pájaros cantaban. Me levantaba a eso de las 2 de la tarde para almorzar y ya en ese momento la lluvia caía. Hasta ahí, nada que no hubiese vivido en otros momentos de mi vida. Mi disturbio subjetivo se hizo presente cuando yo, teniendo el firme deseo de salir a hacer deporte o agotar las muchas energías que poseo (incluso calóricas porque he comido en exceso últimamente), no me aventuraba en lo absoluto a enfrentar esas gotas que durante horas azotaron los predios de una finca que por 20 años ha hecho parte del patrimonio familiar. La lucha interna, mental si se quiere, que se desató para que mis extremidades inferiores contribuyeran en la acción efectiva para lograr este deseado cometido siempre favoreció a la quietud. Nunca caminé hacia mi cuarto para cambiarme de ropa y por ende nunca salí más allá del corredor que sirve de límite entre los adentros de la casa y las afueras donde varias actividades se pueden llevar a cabo.

¿Por qué sé que no es pereza de lo que trata esta sensación que imposibilitó mis impulsos? Porque al menos en parte me conozco y sé que de "la madre de todos los vicios" me emancipo cuando abandono la cama y créanme que para dejar el lecho de una buena cama como en la que dormí, desde la cual escuchaba una relajante lluvia afuera y levantarme aún sabiendo que el ambiente exterior a mi cobija estaba más frío, todo ello es muestra de que la pereza no es la X a despejar en esta ecuación. 

Es triste saber que ese niño que fui ya no es y tan sólo se halla guardado en los rincones más recónditos de un inconsciente. Maldigo a ese niño por no manifestarse en momentos como éste, en los cuales precisaba de su jovialidad, de su omnipotencia, de su furor, de su urgencia por despojarse de un impulso que lo fastidiaba a tal medida que, desafiando cualquier gripe u otro virus que pueda causar la sobre-exposición a la lluvia, se habría dispuesto a menguar su necesidad por moverse, por correr, por saltar, por nadar, incluso por enlodazarse hasta la testa. 

Durante siete días irregulares debido a mi trasnocho, cedí a una fuerza que dolorosamente inmovilizaba. Se me hace difícil describir aquello que lograba que me mantuviese dentro de la casa. Es por demás estúpido preguntar por qué no opté por leer un libro, el cual ciertamente me acompañó, ya que aquello que deseaba mayoritariamente era salir y ejercitarme de alguna manera, no importaba si sólo era caminando por pasajes rurales. Ver televisión y comer fue mi actividad diaria. Más me puedo acribillar mentalmente si confieso que sin tener necesidad de comer, buscaba constantemente algún alimento para llenar mi boca y estomago consecutivamente. ¿Qué me pasó?

Nunca podrá ser la connotación temporal en donde pueda hallar respuesta a esto que me ocurrió en semana santa; puede que sí halle una respuesta por mi propia cuenta o con la ayuda de cualquier persona. Lo único que me queda claro es que algo me está pasando que hace que cada día que pasa se sienta como el trámite natural del soliloquio existencial de un inútil en formación. Habita en mí una sensación que me permite decir que mayor cosa no poseo y, a manera de paradoja, siento que algo estoy perdiendo.

"La muerte puede consistir en ir perdiendo la costumbre de vivir."
César González-Ruano 

        

domingo, 17 de abril de 2011

En las puertas de semana santa

"¡Por fin, semana santa! El descanso que necesitaba". Eso diría si estuviese trabajando, pero no. Lo que puedo decir es: "Semana santa, más de lo mismo", y pueden imaginar el tono de mi voz, el cual sería el de un colegial al cual se le acaban las vacaciones.

Hay algo positivo en esta semana "vacacional": mis amigos y amigas que sí trabajan podrán descansar y los podré ver con más facilidad, aunque hay un problema: como ellos generan ingresos, es seguro que tengan algún destino para pasar esta semana de supuesta reflexión religiosa y así entonces se me hará difícil poder compartir algún tiempo con ellos. Es lamentable que cada vez que vaya escribiendo una línea más en esta entrada, me dé cuenta de que mi situación es poco alentadora. Es más, creo que me detendré acá mismo, pues creo que he dejado claro mi punto y no me gusta para nada la manera en que este texto está quedando.

"Y en la mediocridad hay una competición. No es fácil ser el más mediocre."
Valeriu Butulescu

martes, 12 de abril de 2011

No me crea tan...

Antes de darle más cuerpo a este texto, ofrezco disculpas por el lenguaje soez que usaré; mentiras, no me disculpo por nada, pues a nadie ofendo.

No estoy empleado, por ende no tengo dinero y por ello no hay muchas opciones de entretenerme diferente a lo que pueda hacer en Internet (de la cual estoy sinceramente harto) o de las buenas intenciones de alguien que desee invitarme a hacer cualquier cosa. Para revertir la situación, obviamente he buscado por todos los putos lados un empleo en aquello para lo que me preparé 10 semestres en la Universidad. En esta búsqueda, dí con una oferta de empleo que prometía un trabajo en mi país de origen, EE.UU., envié mi hoja de vida y recibí una respuesta en la que se me decía que había quedado preseleccionado y que entonces debía enviar una carta aceptando mi ingreso al proceso de selección como tal. Hice la carta requerida y la envié, pero maldita la hora en que el sentimiento de sospecha se hizo presente en mí. Como dicen por ahí: "de eso tan bueno no dan tanto", por lo cual me dispuse a buscar información sobre los posibles empleadores. Ahí fue donde todas mis esperanzas se fueron al suelo, pues en efecto encontré que quienes estaban ofertando este empleo en tierras estadounidenses no existen o por lo menos no están asociados de forma alguna a la organización que dicen representar y para colmo de males, vienen haciéndolo desde hace tiempo.

¿Don Karma está empecinado a estar en mi contra? ¿Existe el karma? ¿Por qué habré quedado "preseleccionado" para un fraude de este calibre? ¿Creerán estos hijos de la gran puta madre que los cagó en plena diarrea que pueden robarme notorias cantidades de dinero? Los malhechores, mejor dicho los malparidos, para mi fortuna, no tienen mayor información sobre mí o al menos nada que implique que me puedan robar dinero. Lo único que poseen es mi hoja de vida y creo que no pueden emprender mayor cosa con ella. A mí, hasta la fecha no me ha ayudado en mayor medida.

Por lo pronto, el "Señor Ronald Niño" y "Ruby Martíns" se pueden dedicar a cagarse mutuamente en la boca. Pero yo no me salvaré de un auto-insulto: ¿en serio seré tan güevon de creer que alguna organización, más si es de EE.UU., podría tener su e-mail registrado a hotmail? Sí idiota, que te quede de consuelo que al menos lo creíste, blindate tras la excusa del desespero si eso te hace sentir mejor... IDIOTA.

"La estupidez insiste siempre."
Albert Camus

lunes, 11 de abril de 2011

Hay energía en el campo

Del dormir al abrir los ojos, una oscuridad me acompaña. De cierta forma, se puede asimilar esta situación a lo que se sentiría en una caverna en la cual se está internado realizando ejercicios meditativos zen. Apenas unos diminutos rayos de sol se introducen por algunos pequeños orificios que hay en las ventanas de madera, los cuales han sido ocasionados o por termitas o por lo viejas que son estas ventanas. Para mi burdo gusto, no hay mejor manera de iniciar el día.

Al salir de la "habitación zen", la contaminación auditiva la aporta tan sólo el televisor que está sintonizando ESPN, ya que como es costumbre los fines de semana este canal es el que más ambienta la sala con las narraciones de los partidos de fútbol de las diferentes ligas de Europa. Al ser entonces esto algo ya regular, mi mañana sigue siendo perfecta. Llego a la cocina, me preparo un plato de "kelitos" (cereales) y me dispongo a comerlos en la mesa ubicada en la misma cocina y en ella me ubico a escuchar los aconteceres del partido que esté siendo transmitido por el canal antes mencionado. No lo veo porque el televisor al ser un LCD y al estar dispuesto de espaldas a la mesa no me lo permite; tampoco me siento en la sala a ver el partido porque para disfrutar de mi mañana perfecta es indispensable estar en la mesa y comiendo mi plato de "kelitos", además que mi torpeza es tal que es bastante seguro que al estar sentado en el sofá, sin apoyo alguno para el plato, los regaría y he ahí que tiraría a la mierda mi deseada mañana.

Posterior a esto lavo el plato y salgo al frente de la casa. A todas estas no he mencionado que lo hasta acá descrito toma lugar en la finca de mis padres. Entonces, salgo al frente de la casa, me descalzo y camino en el césped para sentir la exquisita mezcla entre el rocío de la mañana que permanece en el pasto y el calor generado por el sol que aparece por oriente que se aposenta sobre este mar verde. Después de darme este deleite sensorial, camino, aún descalzo, por el andén que rodea la piscina y me detengo en una esquina desde la cual se avista un buen paisaje. No obstante, esta vez no puedo realizar esto porque ha amanecido lloviendo, pero esto no arruina en modo alguno mi mañana, pues encuentro en la lluvia algo tranquilizante y no entristecedor a diferencia de muchas personas que conozco.

Dado el clima con el que me he encontrado al salir, me interno de nuevo en la casa y en esta ocasión sí me siento en el cómodo sofá que hay en la sala y recojo el partido que en mi desayuno estaba escuchando. Al terminar éste, apenas logro hacer un contacto verbal más elaborado con alguno de mis padres, pues hasta el momento un simple "buenos días" había bastado para demostrar que sí soy el hijo que educaron con los modales que generación tras generación se han heredado. Ya en este punto, me doy por bien servido, pues el inicio de mi día, mi mañana, ese momento de aproximadamente 20 minutos, ha sido perfecto, completamente energizante. Yo, al parecer, funciono muy diferente que otras personas, pues me siento cargado cuando hay un ambiente completamente pasivo y tranquilo. Lastimosamente, estos despertares no los encuentro sino en el campo.

El porqué no vivo allí me atormenta.

"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha."
Victor Hugo  

sábado, 9 de abril de 2011

One of those nights

Just came in from a delightful night in which I was celebrating alongside my sister and some friends the birthday of my beloved cousin. I felt like writing in english just because I wanted.

The night that just passed by was filled with some good liquor and some laughs. Old memories, times of better days, came to my mind. The lips of some known female became even more familiar to me. In some strange way I could say that I had a Hank-Moodian night; I'm so proud of myself!. Is that a sad statement?

Spending this kind of a night in Medellín is special. There is something about the "paisa" nights that enchants you. It could be the women, the hospitality of the people or who knows what strange thing that makes it so special to live a night where you drink some shots or beers with your closest friends.

I should say that the enchanting melodie of Ella Fitzgerald & Louis Armstrong could've had something to do with the fact that I'm making this entry in english. But, if you really want to know, there's no specific reason to point out this anglosaxon excercise. Maybe I just wanted to remember that I had a second language, or could it be the primary language in my life?

"Never tell your problems to anyone... 20% don't care and the other 80% are glad you have them."
Lou Holtz 

viernes, 8 de abril de 2011

Sin palabras

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Así me ha dejado la actitud de una mujer.

"El primero que comparó a la mujer a una flor fue un poeta; el segundo, un imbécil."
Voltaire

jueves, 7 de abril de 2011

Re-animación

Un día que no prometía en mayor medida; estaba escrito prácticamente: sería otra jornada aburridora. Pero no lo fue. La visita de un amigo y lo que de ahí se devino me recordó que hay una cosa por la cual agradecer.

De esta visita se generó un "parche" con otra amistad, y aunque el plan fue modesto y bajo una tenue llovizna medellinense, no pudo ser más apropiado para que en mí se efectuara una especie de re-animación subjetiva. Las amistades, cuando son bien elegidas y bien mantenidas también, son algo que permiten que uno advierta que por más diezmado animicamente que se pueda estar, no todo en esta existencia se puede pincelar con una tonalidad negativa.

Siempre lo diré y creo que en el pasado lo he dicho: mis amistades son uno de los tesoros más preciados que puedo tener y aunque no representen mayor valor monetario, diferente al que la Ley -en ciertas ocasiones- adjudica a la vida de una persona, creo imposible que pueda ser inferior a la riqueza más ostentosa que pueda existir en este mundo, pues de haber más, sería en éste el único dónde habría un culto a él.

¡Larga vida a las buenas amistades!

"La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido"
Rabindranath Tagore

miércoles, 6 de abril de 2011

El contacto del día

En este país nuestro, vale más las relaciones o contactos que se tenga que cualquier otra cosa para obtener un trabajo. Siguiendo esta premisa que ya es más popular que el mismo himno nacional, me aventuré a tocar la puerta de alguien conocido; bueno, más bien acepté su invitación a que dejara mi curriculum vitae en su oficina y para que él mismo me pusiera en contacto con alguien que bien podría ayudarme en la tarea de encontrar una forma que me permita subsistir en este mundo neo-liberal.

Pues bien, llegué al lugar de encuentro en donde me había citado el conocido, dejé mi hoja de vida con él, me presentó al contacto que tal vez pueda ayudarme y éste último me dijo que lo buscara en un rato para así poder hablar ciertas cosas. En el momento de espera que transcurrió para ir a buscarlo escribí esto (ahora lo transcribo al blog) y, además, pensé en todo lo que le tenía para decir. Prácticamente preparé una confesión, la cual servirá para que aquel contacto sepa qué hacer con mi futuro o, para ser más preciso, para que se decida o no a colaborar en mi empresa de poder sobrevivir por mi propia cuenta.

No soy optimista, creo que nunca lo he sido, ya que otros contactos mucho más cercanos no me han ayudado en medida alguna en el pasado, siendo preciso aclarar que algunos no hicieron mayor cosa por ayudarme en verdad y otros, aunque pusieron su empeño en tan altruista hazaña, sencillamente no pudieron hacer cosa alguna.

Tal vez en una entrada posterior les hable sobre qué resultó de mi encuentro con el contacto del día.

"El escribir es un ocio muy trabajoso"
Johann Wolfgang Von Goethe

martes, 5 de abril de 2011

De anoche a lo que va de hoy

Responderé de entrada: no ha pasado mayor cosa, al menos así lo considero yo.

Anoche, mientras navegaba el ciberespacio, alguien con quien no hablaba hace ya un tiempo, apareció de repente por medio del no muy favorable chat del Facebook. Eso pudo haberle dado un poco de emoción a mi noche, pues nada había encontrado en la red, pero cuán lejos estaba esa conversación de alcanzar a generar algo diferente en mí. No me malinterpreten, fue bueno saber de esta persona y admirar su persistente negación o aparente actuar sinrazón, pero mi noche no mejoró en lo absoluto. (Espacio para disculparme si hiero sentimiento alguno a esta persona si es que logra acaso leer esta entrada).

Mientras chateaba con esta persona, mi amada hermana me puso al tanto de un evento que la catapultaba a una falsa fama: en Twitter, @bacteriaopina le respondía un trino que ella le había dirigido y valga decir que en ninguno de los dos casos hubo una tonalidad negativa. Eso me alegró, pues ella estaba en un estado de alegría y sorpresa y al ella estar así, yo me alegro. Es más, cuando uno anda en un estado de desánimo y cuasi-miseria como en el que ando, la alegría de los otros la aprecio y disfruto; no soy tan egoísta como a veces me han calificado.

Ya después de todo esto, no quedó más que irse a la cama y vérmelas con la prima de la muerte. Lo inconsciente me mostraría cosas, eso es seguro, pero la represión hizo muy bien su trabajo esta vez, porque nada recuerdo.

Me levantó una llamada en la cual se me recordaba un compromiso que había adquirido para hoy; me dispuse a bañarme para así poder ir a almorzar donde mis abuelos, pues es costumbre ir donde ellos cuando hacen fríjoles (tal vez lo mejor que ha pasado de anoche a lo que va de hoy), y también para poder estar preparado para recibir a la persona a la que iba a ayudar a estudiar (ese es mi compromiso del día, "¡emocionante!").

Bueno, ya verán que no es para nada interesante lo que he hecho o al menos nada extraordinario. Hasta acá llega mi narración, si acaso fue una, porque la visita está tocando el timbre.

"Si no te ha sorprendido nada extraño durante el día, es que no ha habido día."
John Archibald

lunes, 4 de abril de 2011

Lo último que se pierde es la esperanza, por ende se está cagado

Acabo de recordar algo, gracias a que esta cosa que llamamos esperanza se me apareció por un instante.

Dicen por ahí que "lo último que se pierde es la esperanza" y no sé ustedes, pero me parece que lo dicen dando a entender que la esperanza es algo bueno, tan bueno que más que ser lo último en perderse, debería ser algo a lo cual todo ser humano se debería aferrar. Pues bueno, si mal no recuerdo la esperanza era el último MAL que se hallaba en la Caja de Pandora; ¡en serio!, busquen y generen una subversión a sus vidas con ese dato.

"La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre."
Friedrich Nietzsche

                                                                             

Hoy inicio

Al llegar de mi cita de odontología, después de una caminata no tan placentera, me senté frente a este computador, el cual he empezado a odiar puesto que recuerda mi maldita existencia que se tiñe con un desempleo abrumador, y me dije: "¿por qué no encontrás una actividad con la que sintás que estás haciendo algo?" Y henos acá escribiendo un blog.

Si usted es el primer desafortunado lector de este blog, le agradezco y le compadezco. Le agradezco ya que se ha tomado el tiempo de leer lo que de mi mente va saliendo y se manifiesta en palabras escritas. Le compadezco, por un lado, porque no soy el mejor de los escritores y, por el otro lado, porque puedo asumir que no tiene tampoco mucho qué hacer o al menos no tiene nada mejor para hacer en su día que casi estoy seguro es más productivo que el mío.

Sería un completo idiota al pensar que no hago esto para entretenerme y entretener a un lector (así sea imaginario). Por ende, si es capaz, espero disfrute lo que día a día procuraré, cumplidamente, compartir.

¿Qué pueden esperar acá? Bobadas, escritos pseudo-reflexivos (digo pseudo porque no me considero una gran mente ni mucho menos un loable escritor que pueda ayudar a la reflexión de otros, sólo respondo por mi reflexión), noticias o artículos interesantes y demás cosas que puedan ir surgiendo con tal de llenar mis días de sentido.

Ah... casi lo olvido. Al final de cada entrada pegaré una frase de algún escritor (uno verdadero), con el fin de brindar algunas palabras que ciertamente puedan ser de su utilidad; para mí lo han sido.

Así entonces, le doy inicio a este proyecto que se podrá catalogar como un digno síntoma de un sujeto neurótico. Malvenidos.