Al menos eso creo si me dejo llevar por las pocas visitas que recibe este espacio. ¿Por qué nadie me lee? No sé; no diré que no me importa. Es bueno que alguna vez en la realidad uno se encuentre con aquél interlocutor imaginario llamado lector.
Puede ser que mi estilo de escritura no agrade, puede ser que todas las personas tienen algo para hacer. (Pausa: El que re-aparezca después de tanto tiempo honestamente no se debe a que estuviera muy ocupado, de hecho podía sacar tiempo para escribir, pero el caso ha sido más bien el de una dedicación en proyectos que a la postre tenían ya un olor a vencidos. Se me perdonara lo iluso... ¿me lo habré perdonado?) La razón que sea, lo que azota por su crueldad es el hecho de que no me siento, en el peor de los casos, el receptor no-advertido de críticas a mi escritura.
Por ende nadie se enterará de lo triste que me deja el distanciamiento que de mí han tomado dos mujeres que siempre percibí como "de lo más especial" en mi mundo circundante. Es obvio que ellas no lo sabrán. Tampoco nadie tendrá aviso del arrepentimiento que me invade por no haberme aventurado en una expedición acompañada en algo que no es para nada turístico, so pena de ser esto que acabo de escribir un motivo para una gran discusión... pero como nadie lo sabrá, me tranquilizo.
Bueno, empezaré a dejar por aquí, pero dejaré algo claro y es que escribir es arriesgarse a la confrontación con algo que está en la base del mismo proceso de escritura: el silencio.
Hasta pronto otro, seguiré mientras tanto con Otro.
"Lupus est homo homini non homo, quom qualis non novit"
Plauto