En este país nuestro, vale más las relaciones o contactos que se tenga que cualquier otra cosa para obtener un trabajo. Siguiendo esta premisa que ya es más popular que el mismo himno nacional, me aventuré a tocar la puerta de alguien conocido; bueno, más bien acepté su invitación a que dejara mi curriculum vitae en su oficina y para que él mismo me pusiera en contacto con alguien que bien podría ayudarme en la tarea de encontrar una forma que me permita subsistir en este mundo neo-liberal.
Pues bien, llegué al lugar de encuentro en donde me había citado el conocido, dejé mi hoja de vida con él, me presentó al contacto que tal vez pueda ayudarme y éste último me dijo que lo buscara en un rato para así poder hablar ciertas cosas. En el momento de espera que transcurrió para ir a buscarlo escribí esto (ahora lo transcribo al blog) y, además, pensé en todo lo que le tenía para decir. Prácticamente preparé una confesión, la cual servirá para que aquel contacto sepa qué hacer con mi futuro o, para ser más preciso, para que se decida o no a colaborar en mi empresa de poder sobrevivir por mi propia cuenta.
No soy optimista, creo que nunca lo he sido, ya que otros contactos mucho más cercanos no me han ayudado en medida alguna en el pasado, siendo preciso aclarar que algunos no hicieron mayor cosa por ayudarme en verdad y otros, aunque pusieron su empeño en tan altruista hazaña, sencillamente no pudieron hacer cosa alguna.
Tal vez en una entrada posterior les hable sobre qué resultó de mi encuentro con el contacto del día.
"El escribir es un ocio muy trabajoso"
Johann Wolfgang Von Goethe
No hay comentarios:
Publicar un comentario